El Corunio

Mar del Plata-

lunes, 2 de abril de 2012

Malvinas: por primera vez habla el marine que ultimó al represor Giachino: "Fue la bala de Dios"

Giachino y su verdadera cara de represor
Tras un arduo trabajo de investigación, un equipo de El Corunio destacado en el Reino Unido encontró a un hombre clave en la historia del conflicto en el Atlántico Sur: el marine que efectuó los disparos que terminaron con la vida del entonces Capitán Pedro Giachino, represor de la dictadura y primer caído argentino en las islas. Refugiado tras el mostrador de su ferretería en un suburbio de Londres, John Biscoe no quiso reconocer en un primer momento su participación en la guerra, y tras evasivas,  confirmó que fue él quien disparó aquella madrugada en la casa del gobernador de Malvinas. "-Giachino ingresó por asalto a un patio interno, tras intercambiar unos disparos con un grupo de nuestros muchachos que llegaron para intentar una tenue resistencia en las afueras de la casa. Ya en el patio, me encontré con Giachino, y disparé. Era él o yo, y la suerte estuvo de mi lado-".  Biscoe nos cuenta que, igual que nuestros soldados, ellos también fueron olvidados tras el conflicto, y que aún hoy se sigue reuniendo con sus antiguos camaradas para recordar los viejos tiempos y efectuar algunos reclamos. Pero tras conocer el carácter de represor de la ESMA de Giachino, no duda en afirmar que "realizó un ambiguo servicio a la Argentina". Biscoe reflexiona: "-Fue la bala de Dios. Tal vez la bala que expresó el sentimiento de muchos que entonces no podían acceder a la Justicia, y a la vez, la bala que lo alejó de un tribunal que lo juzgue y lo castigue por lo que fue-". Si bien Biscoe no lo reconoce, sus excompañeros comentan que, si bien la primera fue la "bala de Dios", la segunda fue una genialidad que los llevó a bautizarlo "metralleta cósmica, ¿de qué planeta viniste?". Lejos de admitirlo, el exmarine se encierra en un mutismo respetuoso, y continúa atendiendo su ferretería, mientras intenta ocultar sus lágrimas con la cabeza gacha.