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martes, 5 de junio de 2018

La cálida foto de Marcos Peña y el ministro británico Duncan tras el homenaje a los ingleses caídos en Malvinas


El Jefe de Gabinete, Marcos Peña visitó las islas británicas para rendir homenaje a los británicos caídos en la guerra de Malvinas. Tras depositar una ofrenda floral en el memorial de la Catedral de San Pablo, en Londres, Peña se reunió con el Ministro de Estado para la Europa y las Américas de la Cancillería Británica, Alan Duncan, una de las principales figuras diplomáticas de los usurpadores de nuestras islas. Fuentes de la cancillería aseguraron que Peña y Duncan "habían mantenido una amigable reunión", tras la cual aparecieron estas cálidas fotos. Es destacable el avance que Cambiemos realizó en materia diplomática y la expectativa y confianza que el mundo civilizado ha puesto sobre nuestro país. "Hemos agasajado a Marcos Peña en el yacuzzi real", sostuvo Duncan, "ya que es el Jefe de Gabinete, le dejamos precioso el gabinete. Argentina se ha embarcado en grandes reformas y nosotros ya le hemos hecho sentir nuestra opinión a Peña y de paso, le mostramos algunas reformas que nos gustaría que vuestro país encarara" Duncan concluyó que las relaciones bilaterales se encuentran "en un momento óptimo" y que su país está dispuesto a lubricar el camino del diálogo: "Peña se fue con lágrimas en los ojos", aseguró el diplomático británico.

sábado, 7 de enero de 2017

Carolina Stanley rechaza denuncias por "traición a la Patria": "Jamás traicioné al Reino Unido"

stanley carolina desarrollo social argentina
La ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley, rechazó de plano la denuncia por "traición a la Patria" que realizó en su contra el abogado Daniel Igolnikov.
La funcionaria, que se repone en el Hospital Británico de una operación por una afección pulmonar, omitió a las Islas Malvinas, las islas del Atlántico Sur y al territorio antártico argentino en un mapa incluído en una salutación de fin de año del ministerio a su cargo. En el mapa, la Argentina aparece rodeada de estrellas navideñas que, según la ministra son, en efecto, argentinas.
Si bien Stanley ofreció una disculpa, para el denunciante, es esta disculpa la que confirma el hecho y expone a la titular de Desarrollo Social a ser juzgada.
Stanley descartó haber traicionado a la Patria y afirmó sorprendida: "¡Pero si al Reino Unido jamás lo traicioné!"
La denuncia recayó en el juzgado federal del Juez Ariel Lijo, y si bien será el magistrado quien tendrá que resolver si existió delito en los hechos llevados a cabo por Stanley, el Foreign Office, a través de la Embajada Británica en nuestro país, hizo saber que "para nada" se sintieron traicionados por estos acontecimientos.

sábado, 6 de abril de 2013

Malvinas: el emotivo reencuentro entre un excombatiente argentino y otro británico

Lamentablemente las cosas pasaron a mayores: no
aprendimos.
31 años atrás estuvieron frente a frente. 31 años atrás cruzaron miradas de odio. Como en aquel poema de Borges, Lawrence Gordon y Miguel Derrico se enfrentaron una tarde de junio de 1982 en la fría pradera de Goose Green. Una bala tendió a Miguel en el piso y fue Lawrence quien se encargó de el mientras llegaba la asistencia médica que lo trasladó a un buque hospital inglés, desde donde regresó, tras la guerra, primero a Buenos Aires y luego a su Coronel Vidal natal. Gordon nunca había pisado la Argentina continental, pero hace quince días llegó a Buenos Aires en un crucero de visitantes de varios países europeos, algunos de los cuales decidieron una escapada a Mar del Plata armada un poco a las apuradas. Derrico también llegó a nuestra ciudad "de visita y para hacer unas compras". Ni bien nos enteramos de que ambos, por primera vez en 31 años coincidían en el mismo sitio, decidimos reunirlos. Que ambos se fundieran en un abrazo, se volvieran a mirar a los ojos y se contaran tantos años de sufrimiento y desesperación. Fue así que los citamos en un bar céntrico. Miguel llegó un rato antes con su mujer Martha, que tanto lo ha sostenido. Nervioso, recorría con los ojos cada movimiento. Sentados a una mesa sobre la vereda, esperábamos la llegada de Lawrence. Hasta que vimos de lejos su alta aunque desgarbada figura acercándose con una sonrisa. Por un instante pudimos contemplar la mirada de ambos hombres que, casi niños, combatieron una guerra injusta y ajena. Miguel, titubeó unos instantes y luego se puso de pie para recibir a su colega de armas. Por un instante parecía que la guerra, el odio, el dolor, el espanto nunca existen cuando dos hombres de buena voluntad se encuentran.
Lawrence Gordon tomó la iniciativa y abrazó a Miguel. Luego, poniéndole una mano sobre uno de sus hombros, le dijo: "-How do you do? I always laugh when I remember the way we broke your ass this time!!!, ja, ja, ja!-" ("-¿Cómo estás? Siempre me río cuando recuerdo la forma en que les rompimos el culo aquella vez!!, ja, ja, ja!-") La respuesta no se hizo esperar: Derrico tomó a Gordon por el cuello y comenzó un interminable intercambio de insultos y trompadas. Nosotros junto a otros concurrentes al bar en el que estábamos, intentamos separarlos. Sin embargo, la bronca contenida durante 31 años hizo que nuestros intentos fueran en vano.Hasta que nos dimos cuenta de que por primera vez un encuentro entre excombatientes de ambos países terminaba como mas nos gusta. De modo que allí nomás tomamos partido por la Patria y nos sumamos a Derrico en la pelea. Lawrence Gordon se encuentra hoy en el Interzonal con pronóstico reservado, aunque se cree que podrá recuperar la movilidad de sus piernas y ya le sacaron el respirador. Un encuentro sin dudas memorable y emocionante.

martes, 2 de abril de 2013

Para los kelpers, sería "una buena señal" un gobierno argentino sin CFK, ya que "no vemos la hora de saber cómo continuaron las aventuras de Winnie Pooh"

Cualquiera diría que el frío, la distancia, la soledad, la tradicional flema inglesa, la inmensidad del mar generan el ambiente propicio para la reflexión y la introspección. Pero tales factores no parecen haber salvado a los kelpers okupas de las Malvinas de la desatada pelotudez propia de otros lugares del planeta cuando los pasados 10 y 11 de marzo realizaron esa parodia para decidir si aceptaban seguir siendo eso, okupas. O, como ellos le han llamado, "permanecer británicos" a 14 mil kilómetros y tantos años, con el mismo patetismo que vemos en las ferias de las comunidades a lejanos descendientes de desaparecidos paises del este europeo intentar conservar tradiciones vistiendo supuestos trajes típicos y cocinando platos cuyo origen no se puede acreditar. Tal vez sea uno de los costos del aislamiento cultural al que el Reino los ha sometido desde 1982, tal como entonces la dictadura nos decía a nosotros que "estábamos ganando" la guerra mientras el mundo veía por televisión que no era así. De esa forma kelpers, algunos mas borrachos que Galtieri, disfrazados con esa sucesión de franjas cruzadas de un lado a otro a la que llaman "bandera británica" y que parecen señalar de qué lado a qué lado del mundo han andado pirateando una y otra vez, bailando estúpidamente, demostrando lo poco acostumbrados que la decrépita Reina los tiene a la democracia, festejaban el poder emitir un voto, dando por tierra todas aquellas imágenes que compatriotas con el cerebro hecho Paty relatan sobre como se hacen las cosas en los "países serios".
Obviamente, anecdóticamente, ganó el sí. Decía uno de estos ocupantes ilegales que tenían derecho a vivir allí porque "mi padre nació aquí y mi hijo también", como si la canción de Popeye le brindara algún derecho. Obviemos el golpe que ese apego deberá sufrir cuando a cierta edad deben emigrar para poder cursar algún estudio que los distancie un poco de la brutalidad granjeril a la que su democrático reino los ha destinado sin recibir queja alguna, pero ya que se cita la sangre, habrá entonces que sopesar si sólo la sangre derramada allí por tantos argentinos desde 1833, sin tener en cuenta toda la otra historia que estos arrebatadores intentan por todos los medios ignorar tras ese travestismo "británico", invalida drásticamente esa afirmación. No en vano William Wallace, un escocés que supo romperles bien el culo a estos inglesitos, llamaba a sus soldados "compañeros", porque habían sangrado con él. En este aniversario número 31 de la fugaz recuperación de esas islas, queremos hacerles notar que han desaprovechado todo este tiempo festejando una victoria tan ajena, que han precisado un referendum que los haga sentir lo suficientemente "británicos" como para compartirla. Mientras que la Argentina es mucho mejor que aquella de 1982, que creció en la verdad, en la memoria y en todas esas cosas en la que la lejanía de la democracia les impide crecer a estos isleños, presos de la ignorancia y el derecho de pernada a los que han sido sometidos para pertenecer a una ilusión de primer mundo. Por eso, desde aquí, les decimos a esos cogeovejas que tenemos mejores argentinos que aquellos que nos llevaron a esa guerra demencial. Incluso que aquellos que durante los años en que el Reino los ignoraba, les proveían de combustibles y provisiones para que puedan soportar tan áridas regiones. Que si bien es cierto que si no contaran con la protección de una de las principales potencias militares del planeta -y nos llaman belicistas a nosotros-, la simple acción de la barrabrava de Boca o la de Racing nos bastaría para sacarlos a patadas en el culo de ese lugar. Pero lo haremos con la diplomacia, porque no somos lo mismo, y esa será la mas cruel derrota. Sin sangre, sin uniformes ni amenazas, ni balas, y con todo lo que aprendimos en estos 31 años. Y con el mayor de los respetos, los despediremos en algún barquito rumbo a su querida gran isla madre en donde instituciones prehistóricas los sabrán acoger muy bien y tal vez darles algún ranchito por los años de servicio prestados como mascarón de proa de un imperio maloliente, siempre y cuando no prefieran quedarse en nuestro suelo, recibir la ciudadanía argentina y tal vez poner típicos pubs ingleses que serán muy bien recibidos por nuestra rancia burguesía que mezclando todo, honra a San Patricio y San Valentín, o partir rumbo a Buenos Aires, donde podrán dar clases de inglés y trabajar o concurrir a los exclusivos colegios británicos del norte de la ciudad capital, tan ávidos de ser británicos como ustedes. Porque uno puede determinar en elecciones libres si desea permanecer británico, belga, oso panda, vendedor de tienda, mesita de luz, Homero Simpson, millonario o lo que sea, pero la realidad indica otra cosa. Y ya ni siquiera serán argentinos, sino latinoamericanos. Hemos sufrido 31 años para darles un mejor país.
Mientras tanto, disfruten de tan bellas islas, que el final, inexorable, mas tarde o mas temprano, se acerca al mismo paso que el mundo moderno.