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miércoles, 15 de febrero de 2017

Polémica: ¿San Valentín nos pone más pelotudos o nos hace aflorar una pelotudez que mantenemos solapada?


Un estudio reciente pone en evidencia algunos rasgos del comportamiento humano y a la vez, abre interrogantes al respecto.
Al parecer, el cerebro humano tendría una irrestible tendencia a cometer boludeces, como festejar el día de los enamorados o votar a Macri. Mientras que algunos indicios señalarían que cada vez más el llamado Día de San Valentín es para que se reúnan a lamentarse aquellos que no la ponen nunca, el estudio puso en el tapete una seria cuestión ¿El día de San Valentín, nos pone más pelotudos o simplemente nos hace aflorar esa pelotudez que por timidez, vergüenza o tal vez corrección social mantenemos solapada durante el resto del año? Para Facundo Manes, investigador y médico cerebral, la pelotudez del 14 de febrero "obedece a que ciertas proteínas actúan en el cerebro impulsando el onanismo y el querer coger súbitamente alrededor de esta época del año. Este onanismo resulta un tanto vergonzoso y, al no tener donde ponerla, actuamos como pelotudos hasta que finalmente encontramos un refugio para el pene o un pene para la morocha. Pero al actuar como pelotudos, en muchos casos, el coito se transforma en un imposible. Es por eso que nos refugiamos en una pose romántica, mientras nos eyaculamos en los pantalones y dibujamos corazoncitos que actúan como una demostración de control hacia el otro con el que queremos coger. De todos modos, muchos no lo logran. Si todos cogiéramos, viviríamos en un permanente post-polvo, como cuando nos fumamos un faso", expresó el galeno. "En San Valentín se mezclan la pulsión de coger con la de querer ser otro país. La cosa fisiológica y humana con la decepción por no ser aquel país que queremos ser" señaló Narda Lepes "entonces jugamos a que, si al menos no cogemos, a que ese día seamos ese país que queremos ser, llevar a cabo sus costumbres, sentirnos parte del mundo civilizado porque seguimos sus rituales, ya que no podemos coger con la facilidad con la que se hace en ese otro país. Lo que sea, termina en frustración, en no concretar, en un acabar pronto. Pero atentos, que si nos rescatamos, podemos estar bien para poder pensar en la próxima boludez", sostuvo la profesional. Lo cierto es que el 14 de febrero sólo podría tener lugar gracias a la interrupción de la actividad coital de millones de personas, y su manifestación es la que daría lugar a la falsa celebración.