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viernes, 4 de abril de 2014

Garconstructores de la ciudad aseguran que "la nueva onda de Alveolite", de tirar abajo casas con el verso de que en ellas se refugian delincuentes, podría ser la solución a los molestos chalets patrimoniales

Desde el Centro de Constructores, el Colegio de Arquitectos, la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios y otras organizaciones de garconstructores de la ciudad, manifestaron su beneplácito por la nueva actitud del Secretario de Seguridad Adrián Alveolite, que consiste en derrumbar casas donde se presume que "se reúnen delincuentes", y opinaron que la misma "podría ser la solución a los burocráticos trámites que impiden tirar abajo una propiedad por el simple hecho de ser patrimonial". "Es una pena que los trámites de obra simplificados, las exenciones impositivas, los privilegios para construir mas pisos y la excepciones que nos suelen dar Pulti y Baragiola choquen con esa pavada de querer mantener la ciudad estancada en el tiempo por culpa de algunos ambientalistas que no nos permiten generar empleo y poner en valor a Mar del Plata y a nuestras cuentas bancarias", sostiene Norberto Cánepa, del Centro de Constructores. "Alveolite te mete dos o tres chorritos, algunos fumones en una de estas casas y te la derrumba. Merece una buena recompensa ¿les mostré los planos de la torre de Tucumán y Azcuénaga? ¡Por fin va a progresar ese barrio de mierda!", destacó. "Hay un énfasis negativo hacia la construcción en la ciudad", aseguró Julia Romero, Presidenta del Colegio de Arquitectos. "Eso lleva a que se genere una burocracia que busca interrumpir el desarrollo inmobiliario. No es cierto que llenemos de sombra la ciudad. En las terrazas, los amenities y en los jardines privados de los edificios, el sol todavía brilla por unas horas, bien lejos de los morochos que afean la ciudad". Alveolite ya lleva derrumbadas dos casas, una en el barrio Las Heras y otra en el barrio San Carlos, de las que erradicó exitosamente a la delincuencia, convirtiendo a los narcoladrones en homeless que, ya sin la Cárcel de Batán ni sus casas para reunirse, se irán definitivamente de la ciudad transformándola en un verdadero paraíso. Sin embargo, Luis Silva, de la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios, mostró cautela: "Estamos de acuerdo con que derrumben las casas donde encuentran ladrones. Pero lo de tirar abajo las casas de los traficantes de droga, no nos parece tan bien. De ahí sale la guita que lavamos", indicó.