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sábado, 9 de abril de 2011

Un estudio de ADN revela que al menos una de las "Rubias de New York" era "morocha y paraguaya"

El cadáver de una anciana muerta en octubre de 1986 fue la clave para revelar una insospechada trama de ocultamientos e historias desconocidas. Betty, una de las famosísimas "Rubias de New York" que participaron de la película "El tango en Broadway", protagonizada por el cantante uruguayo Carlos Gardel, era en realidad "morocha y paraguaya". El cuerpo de Kelly Landau, encontrado en su casa de Westhills, California en el otoño boreal de 1986, nunca fue reclamado por familiar alguno y, luego de los estudios de rigor, y de conservarlo durante 24 años, se decidió su incineración en diciembre pasado.
Con Gardel: la enigmática historia de "Betty"
Sin embargo, Rudolph Alvarez, inspector de policía de Westhills y encargado del caso, creyó tener una pista cuando vio la película "El tango en Broadway", de 1934, un sábado a la noche en un canal de películas clásicas. "-Creí ver en los rasgos de esa simpática joven que compartía pantalla con Gardel, aquellos de esa anciana que teníamos en la morgue- relató Alvarez- pero...¡era una locura! ¿cómo saberlo sin poder cotejar el ADN?-" Alvarez decidió contactar a la familia neoyorquina de Bette Middletown, la "Betty" de la película de Gardel e integrante del grupo formado casi por azar durante la filmación. Fue así que descubrió que no había rastros de familiares, ni vivos, ni en los cementerios de la "Gran Manzana". Dispuesto a olvidar el caso, recibió una esperanzadora llamada de Mariel Hatton, del Departamento de Salud de New York, diciéndole que Bette Middletown había donado sangre para los soldados de la 2º Guerra Mundial durante un radiotón organizado por el ayuntamiento local, y un fan había conservado algunas muestras. Alvarez voló a New York, donde junto a Hatton cotejaron el ADN de Bette Middletown y Kelly Landau, ¡que resultaron ser la misma mujer!. La sorprendente revelación disparó un dato aún mas revelador: "-La Señora Landau, era, en realidad, morocha y nacida en Asunción del Paraguay en 1912 con el nombre de Carmen Lanari. Adoptó el nombre de Kelly Landau para sus cameos en las primeras películas sonoras, pero asumió el papel de Bette Middletown cuando el éxito del número musical junto a Gardel forzó la formación del grupo 'Las rubias de New York'-". "-Es un duro golpe para la ciudad-", afirmó el alcalde Michael Bloomberg, "-Tras la muerte de Gardel, en 1935, las cuatro rubias recorrieron una y otra vez todos los Estados Unidos representando a la ciudad de Nueva York con sus canciones que solían aludir a que en efecto, Gardel se las había enfiestado reiteradamente en forma individual y grupal, lo que representaba un verdadero desafío a la pacata moral de la época. Las "rubias" recreaban el musical que las hiciera famosas, alternando distintos protagonistas entre la farándula local. Eran el verdadero símbolo de la ciudad-", se lamentó.
Hasta se emitieron estampillas con la imagen de las cuatro rubias con la leyenda "We love New York City", mientras que la versión del foxtrot "Rubias de New York" grabada por el mismísimo Frank Sinatra, cuenta con sus coros, y originalmente se editó en el lado A del simple que contenía el éxito New York, New York.
Los folletos turísticos de la ciudad las incluían como una referencia, un atractivo neoyorquino a la altura de la Estatua de la Libertad.
En 1943 viajaron a Europa a visitar a las tropas norteamericanas allí apostadas, para mantener su moral bien alta. Terminada la guerra, un nuevo mercado se les abrió en un Viejo Continente destruido, pero ávido de escuchar sus alegres y despreocupadas canciones y de disfrutar de su belleza y frescura. Fueron furor en varios países, como España, Italia, Portugal, Grecia, y la Alemania Occidental. En el Lido de París realizaron funciones durante un año cada noche ininterrumpidamente. Ya entrados los '60, su rutina se fue opacando ante los cambios sociales y el nuevo Flower Power, al que no pudieron adaptarse. Hubo algunos cambios de integrantes, pero su tiempo ya había pasado. Las cuatro rubias se perdieron en el olvido. Ahora, el National Geographic planea financiar la exhumación de las otras tres rubias de New York para comprobar si eran, efectivamente, rubias o fruto del engaño de las tinturas de la época, y qué otros misterios calló este célebre grupo.