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miércoles, 13 de marzo de 2013

Argentinazo: la emoción de los que festejan el nombramiento del Papa Bergoglio frente a la Catedral porteña: "Después de comprar los Sea Monkeys, es lo mas pelotudo que hice en mi vida"

Apenas minutos habían pasado de conocerse la noticia acerca de la elección de Jorge Bergoglio como el Papa Francisco, y un nutrido grupo de católicos comenzó a apiñarse frente a la Catedral porteña. Mucha emoción y alegría por un nuevo motivo de orgullo nacional que nada tiene que ver con esas paparruchadas del descenso de la pobreza y de la desocupación. Sin embargo, muchos de los participantes advirtieron que, mas allá del estupor, no existía una etiqueta, una forma conocida de festejar la elección tan lejana de un papa argentino. A tal punto que se asegura que es la primera vez en la historia que se festeja algo así. De modo que muchos no sabían bien qué hacer y se miraban curiosamente entre sí para ver si al otro se le ocurría algo: agitaban banderas papales, sacaban fotos con los celulares y planeaban embolantes misas para reproducir las oficiadas por el ahora Papa. Cristóbal, un vecino de la zona de Plaza de Mayo reconoció esta situación y admitió "-Es mucho mas fácil cuando salimos con las cacerolas. Uno tiene algo para hacer mientras hace ruido y putea a la Presidente. Pero hoy no se nos ocurre nada-". Por su parte, Dante no ocultaba su alegría emponchado en una bandera blanca y amarilla: "-Siento una mezcla de emoción con decepción. La verdad, venir acá, después de comprar los Sea Monkeys, es lo mas pelotudo que hice en mi vida ¿cómo se festeja la elección de un papa connacional?. No puede haber minas bailando batucada, no te podés emborrachar, no podés gritar puteadas. Es algo completamente buchón-", mientras que Norma, que blandía una banderita argentina y otra vaticana junto a la foto de Bergoglio hizo su aporte: "-Yo gastaría al cardenal brasilero que perdió frente al nuestro. Si al menos no podemos ganarles al fútbol, al menos que quede claro que en cuestiones de fachitud, podemos ser mucho mejores que ellos-", disparó. De todas maneras, entre el sostenimiento de la duda creció algo que podemos llamar "festejo". La gente rezaba una y otra vez el padrenuestro. No sabemos si como símbolo de alegría o para cubrirse de lo que nos espera.